Llegar tarde, decía mi profesor de psicología, es signo de poder...de poder llegar tarde, claro. La frase me vino -tarde- luego de lo ocurrido con la tardía presentación de Calle 13 en el Estadio de la Universidad de San Marcos. Aquí, una breve declaración de solidaridad ante la andanada de críticas recibidas puntualmente por una de las bandas con mejor rendimiento en el escenario, sobre todo cuando logra llegar al escenario.
Yo, que llego tarde hasta cuando llego temprano, me solidarizo con los muchachos de Calle 13. Y es que no hay derecho. Residente y Visitante han hecho hasta lo imposible por venir a Lima y brindarse por completo...bueno, pudieron empezar por no programar un concierto en Lima el mismo día que tenían otro en Caracas, pero en fin, eso le pasa a los mejores artistas...y también a ellos.
La tuitósfera no podía más. Los tuits fueron cambiando a medida que la hora avanzaba. “ojalá que los muchachos de Calle 13 lleguén pronto a Lima”, “ojalá que los de Calle 13 lleguen de una vez Lima”, “ojalá que los tipos esos de Calle 13 nunca vengan a Lima”, “ojalá que vengan, pero para sacarles…”.
Por fin, ahí estaba Calle 13 en el escenario. Como ya era algo tarde -apenas las 3 de la mañana- Residente optó por no perder más tiempo y empezó raudo el concierto ante el desconcierto de quienes esperaban algunas disculpas previas.
Entonces Residente fue pifiado y hubo quien le lanzó -con gran puntería, por cierto- un par de llaves que impactó en su cara. En seguida, Residente dijo que quien haya sido que suba al escenario, a ver “atrevete-te”, “ven y critícame”. “Vamoa a portarnos mal”, anunció entonces Residente, y Visitante trató de apaciguar los ánimos pidiendo “calma pueblo”.
Pero, a ver, me pregunto: ¿dónde quedó eso de que hay que tratar bien al turista? ¿dónde la legendaria hospitalidad peruana? Entonces, ¿acaso es muchos esperar apenas 6 horas para ver a Residente y Visitante? ¿Acaso es mucho esperar 360 minutos para escuchar que Calle 13 cante “El baile de los pobres” después de venir en su avión privado? Insisto, ¿acaso es demasiado soportar parados 21600 segundos para ver cómo Residente le diga al público “´los que no se quieren quedar váyanse al carajo”?
Mantengamos la cordura y no adelantemos innecesarios juicios de valor. Las cosas en su sitio. No hay que olvidar, además, que Calle 13 bien puedo haber desistido de venir a Lima y hubiesen preferido descansar, pero el hecho que viniera a pesar del cansancio dice mucho de ellos (y dice mucho también de las multas por infringir contratos).
Lo que sí debo resaltar es que la prensa no ha caído en el juego de aquellos que critican sin fundamento. Muy temprano he revisado en la web como los medios han informado de la extraordinaria performance de Calle 13. “Increíble”, “Inolvidable”, “´Noche mágica”, fueron algunos de los titulares de la prensa venezolana.
Finalmente, creo que la gente que habla mal de Calle 13 no sabe de la mística, del aire contestatario, librepensador y vanguardista de este grupo musical. Nadie como ellos para decirle las cosas claras al sistema, al mainstream y al establishment musical… y luego ir corriendo a recoger felices los grammys latinos.

En mi opinión, creo que no deberían confundirse las cosas y se tendría que considerar que no es lo mismo la canción popular que viene y va al pueblo que la música que maneja el "mainstream" etiquetada como "revolucionaria" o de "protesta". Ya hemos vivido eso en los 70 cuando se comercializaba con mucho éxito la "canción protesta" y hacían dinero con la moda de "ir contra el sistema". Eso, la verdad, da buenos dividendos y no es de ahora sino de siempre. El problema es que muchos que se sienten "progres" caen en el juego del "Arjona en vez de Silvio" y piensan que, consumiendo un producto Grammy están haciendo patria o defendiendo al pueblo. Es un gran y profundo error. El sistema, el negocio de la música sabe que puede explotar también el descontento del ser humano y crea e impulsa sus propios "artistas protesta" porque eso contribuye a sus ganancias. La madurez es lo que nos permite entender, luego de las experiencias y errores del pasado, que se trata de una treta que ha tenido buenos resultados. Si no que lo digan los que fueron hippies en su tiempo y vieron cómo las empresas de música incorporaron primero a sus representantes musicales y luego empezaron a crear sus propios "hippies industriales" para "satisfacer el mercado de los insatisfechos". Soy de los que creen que la auténtica música que refleja lo que realmente pasa no se encuentra en los grandes medios ni en los grandes espectáculos comerciales sino que ella camina por lo bajo, en lo profundo, allí donde no se puede engañar a la gente con poses ni disfraces o palabras efectistas. No tengo nada contra ese dúo llamado Calle 13 ni escucho su música. Hablo de los muchos Calles 13 que existen y que existirán en el futuro, al igual que cuando apareció el hip hop como auténtica expresión antisistema en Estados Unidos y luego fue absorbido y comercializado como pasa ahora, tal como pasó también con el reggae de los rastafaris antisistema de Jamaica y ahora es música para divertirr y olvidar entre copas los reales problemas de la vida.
ResponderEliminarEres un maestro del sarcasmo. Bien ahí.
ResponderEliminarHola, hemos agregado un trackback (enlace hacia este artículo) en el nuestro ya que nos pareció muy interesante la información detallada pero no quisimos copiarla, sino que nuestros lectores vengan directamente a la fuente. Gracias... data credito
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